Siempre jóvenes

¡Hola!

Me nace escribir sobre un disco.

Porque sí, porque me parece maravilloso, porque me ha removido por dentro y me ha devuelto, así, de un plumazo, la música que siempre ha sido nuestra. Permanecía dormida, mecida en sueños esperando despertar. Un suave soplo en la cara, una ligera brisa de pop susurrante y remolón la ha avivado.

Canciones que se desperezan tímidamente para ser algo más. Arpegios luminosos a cámara lenta que me obligan a cerrar los ojos e imaginar que volvemos a ser gente joven. Sí,  venimos de allí, podemos serlo también ahora.

Remoloneemos, remoloneemos y hablemos sobre esos discos. Mentemos a Chinarro y sus primeros álbumes, maravillosos todos: la ópera, el porqué, el noséqué, sin excepción, de cabo a rabo, un hechizo mágico, sin final. A Dar Ful Ful, joder, Dar Ful Ful, hace varias vidas que no los escuchaba. ¿The Clientele? ¿Pero siguen sacando discos? No tengo ni idea, recuerdo solo aquél que trillé cuando sintonizaba ‘Viaje a Los Sueños Polares’. Hola, Luis; hola, Juaco. Cuántas noches sin dormir. Gracias por presentarme a los Magnetic Fields, también a Le Mans y a La Buena Vida. Hace tiempo que no les llamo, pero a partir de ahora prometo visitarlos más a menudo. Porque soy joven, nunca he dejado de serlo. Y ellos tampoco, ninguno de nosotros.

¡Siempre jóvenes! ¡Que vivan los jóvenes!

Ahora, el disco en cuestión: ‘Casa de Socorro’, de Gente Joven. Después, unas pocas canciones sobre aquellos tiempos que vuelven.

¡Nos vemos!

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